|
||||
Conocimiento |
|
El Reto de Evaluar Procesos de Diálogo * La evaluación de procesos de diálogo comparte muchas de las mismas preocupaciones asociadas a otros procesos de evaluación. Una de ellas es lograr moverse de un énfasis principalmente en la evaluación de la rendición de cuentas hacia una mayor atención en el aprendizaje y la adaptación. Tradicionalmente, los equipos de proyecto han mantenido una clara separación entre el monitoreo –una actividad del equipo realizada como un proceso continuo que se enfoca principalmente en la recolección de datos–, y la evaluación –una actividad limitada en el tiempo que se enfoca en el análisis y la extracción de conclusiones de los datos, llevada a cabo por consultores externos generalmente después de que el proceso ha concluido–. A medida que ha ido avanzando este movimiento hacia el aprendizaje y la adaptación, dichas distinciones se están volviendo mucho menos claras. El monitoreo y la evaluación proporcionan los insumos necesarios para el aprendizaje y la adaptación, tanto durante el proceso de diálogo como a un plazo mayor, como la base para mejorar la práctica del diálogo y contribuir al conocimiento de proceso. Constituyen también la base para la rendición de cuentas para las instituciones que proporcionan recursos para el diálogo, quienes tienen un interés legítimo y adecuado en entender cómo y qué tan bien sus inversiones están cumpliendo sus metas y logrando el impacto deseado. En lo que respecta a evaluar cualquier proceso que intente abordar conflictos, no debemos subestimar la complejidad y los retos de la evaluación de los procesos de diálogo. Al reflexionar en torno a la evaluación del diálogo es importante definir con claridad lo que será evaluado, decidir cómo incorporar la retroalimentación al sistema de diálogo, decidir cómo involucrar a las partes interesadas, desarrollar indicadores cualitativos y cuantitativos, equilibrar una orientación hacia el aprendizaje con una orientación hacia resultados, identificar los elementos esenciales y pasos básicos para la evaluación de diálogos y diseñar las herramientas adecuadas para evaluar los diálogos. Cada uno de estos aspectos comparte retos y respuestas de la práctica de evaluación en general, y presenta otros en particular para los procesos de diálogo. * PNUD, IDEA Internacional, OEA, (2006), Diálogo Democrático: Un Manual para Profesionales Practicantes, Estocolmo. |
|