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De Cerca |
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Durante la última jornada del Taller sobre Evaluación de Diálogos Democráticos, el Presidente Carter y la Señora Rebeca Grynspan tuvieron una sesión con el grupo. Elena Díez presentó los principales hallazgos de este taller: Esta reunión tiene que ver con el diálogo democrático; y el diálogo democrático como un instrumento para el cambio societal y como herramienta para la prevención de conflictos, una herramienta para la paz. Por supuesto que existen otros enfoques como la mediación y la negociación, pero aquí estamos tratando con diálogos multi-actor que reúnen a sectores diversos, actores de la sociedad que forman parte del problema y que pueden formar parte de la solución. Nuestro punto de partida la mañana de ayer fue un conjunto de preguntas y dilemas diversos. Y en realidad lo que hicimos fue profundizar en nuestras preguntas y dilemas. Nuestra intención fue construir un entendimiento común sobre la evaluación: ¿Cómo podemos medir el impacto? ¿Cómo sabemos si un diálogo está funcionando? ¿Cómo medimos el éxito? ¿Según quién? ¿Qué necesita ser evaluado? ¿Cómo podemos llevar a cabo evaluaciones que tengan sentido –tanto para los actores internos como para los externos—sean éstos gobiernos, practicantes del diálogo, organizaciones internacionales o quienes apoyan al diálogo? Procedimos entonces a construir seis clusters de preguntas indagatorias: (i) ¿Cuáles son nuestras mejores prácticas colectivas y aprendizajes compartidos? (ii) ¿Cómo convencemos a otros que el diálogo es bueno? Esto incluye a las organizaciones internacionales y a los gobiernos. (iii) ¿Cuál es el rol del diálogo en la resolución de conflictos? (iv) ¿Cómo podemos incrementar el sentido de apropiación por parte de los tomadores de decisiones para hacer que el esfuerzo sea sostenible? (vi) Y exploramos la cercana relación que existe entre el diálogo y el cambio societal. También se establecieron algunos dilemas. Por ejemplo: ¿Cuál es el propósito de hacer una evaluación? ¿Es para aprender a mejorar nuestra práctica del diálogo, o es una cuestión de rendición externa de cuentas, dirigida por ejemplo a organizaciones externas que pudieran estarse cuestionando “¿Debo estar haciendo esto?” o “¿Vale la pena continuar con esto?” Hasta el momento hemos arribado a los siguientes hallazgos:
Luego de esta jornada esperamos tener una idea mucho más clara sobre cómo se relacionan estos diálogos con otros enfoques de prevención de conflictos, y cómo podemos hacer que los diálogos sean más efectivos, a fin de avanzar realmente hacia un mundo con menos conflictos violentos y con democracias más sólidas. |