e-boletín # 5 · Marzo 2007
 
De Cerca

De Cerca

Durante la última jornada del Taller sobre Evaluación de Diálogos Democráticos, el Presidente Carter y la Señora Rebeca Grynspan tuvieron una sesión con el grupo. Elena Díez presentó los principales hallazgos de este taller:

Esta reunión tiene que ver con el diálogo democrático; y el diálogo democrático como un instrumento para el cambio societal y como herramienta para la prevención de conflictos, una herramienta para la paz. Por supuesto que existen otros enfoques como la mediación y la negociación, pero aquí estamos tratando con diálogos multi-actor que reúnen a sectores diversos, actores de la sociedad que forman parte del problema y que pueden formar parte de la solución.

Nuestro punto de partida la mañana de ayer fue un conjunto de preguntas y dilemas diversos. Y en realidad lo que hicimos fue profundizar en nuestras preguntas y dilemas. Nuestra intención fue construir un entendimiento común sobre la evaluación: ¿Cómo podemos medir el impacto? ¿Cómo sabemos si un diálogo está funcionando? ¿Cómo medimos el éxito? ¿Según quién? ¿Qué necesita ser evaluado? ¿Cómo podemos llevar a cabo evaluaciones que tengan sentido –tanto para los actores internos como para los externos—sean éstos gobiernos, practicantes del diálogo, organizaciones internacionales o quienes apoyan al diálogo?

Procedimos entonces a construir seis clusters de preguntas indagatorias: (i) ¿Cuáles son nuestras mejores prácticas colectivas y aprendizajes compartidos? (ii) ¿Cómo convencemos a otros que el diálogo es bueno? Esto incluye a las organizaciones internacionales y a los gobiernos. (iii) ¿Cuál es el rol del diálogo en la resolución de conflictos? (iv) ¿Cómo podemos incrementar el sentido de apropiación por parte de los tomadores de decisiones para hacer que el esfuerzo sea sostenible? (vi) Y exploramos la cercana relación que existe entre el diálogo y el cambio societal.

También se establecieron algunos dilemas. Por ejemplo: ¿Cuál es el propósito de hacer una evaluación? ¿Es para aprender a mejorar nuestra práctica del diálogo, o es una cuestión de rendición externa de cuentas, dirigida por ejemplo a organizaciones externas que pudieran estarse cuestionando “¿Debo estar haciendo esto?” o “¿Vale la pena continuar con esto?”

Hasta el momento hemos arribado a los siguientes hallazgos:

  • Existe una fuerte relación entre el diálogo y el poder. Mediante el diálogo, las relaciones de poder existentes pueden verse modificadas a medida que más personas participan en el proceso de desarrollar alternativas a sus problemas. El diálogo permite que se escuchen muchas voces, y puede ser una herramienta de redistribución de poder.
  • Los actores externos, como los donantes, pueden jugar un rol clave, no sólo mediante el apoyo a la fase preparatoria del diálogo en sí, sino también en la fase post-diálogo. Este apoyo es crucial para el monitoreo de los impactos después del diálogo y la fase de implementación. Es muy importante llegar a acuerdos, pero no es suficiente. La implementación de los acuerdos es crucial para mantener la confianza en el diálogo y en la democracia.
  • Los procesos de evaluación podrían ser más robustos si fueran más dialógicos. Generalmente hacemos las evaluaciones con un equipo externo, pero los insumos de los participantes en cuanto a lo que necesita ser evaluado, cómo y con quién, proporciona la oportunidad de evaluar cuestiones que el equipo externo de evaluación pudo no haber considerado.
  • Los esfuerzos de evaluación deben tomar en cuenta al menos tres dimensiones de los procesos de aprendizaje y cambio societal: la dimensión personal, la dimensión organizacional y la dimensión societal. Los diálogos provocan impactos de corto y largo plazo en dichas esferas, y a menudo modifican los mapas mentales individuales, o sus relaciones con otros, y sus sociedades.
  • El diálogo puede ser considerado como una nueva cultura política para tratar asuntos sociales complejos. No podemos continuar usando enfoques cartesianos y lineales al diálogo porque los problemas sociales complejos requieren otro tipo de herramientas e instrumentos.
  • No hay marcos únicos para la conducción de evaluaciones. Las evaluaciones deben responder a contextos sociales, políticos e históricos específicos. Lo que funciona en un lugar puede no funcionar en otros; o lo que necesita ser evaluado en un lugar puede diferir de otro según las condiciones específicas de cada país.
  • Y finalmente, es importante que sean muchos los actores comprometidos o al menos familiarizados con el proceso a fin de crear una apropiación, y la opinión pública debe ser ampliamente abordada con mensajes claros y poderosos.

Luego de esta jornada esperamos tener una idea mucho más clara sobre cómo se relacionan estos diálogos con otros enfoques de prevención de conflictos, y cómo podemos hacer que los diálogos sean más efectivos, a fin de avanzar realmente hacia un mundo con menos conflictos violentos y con democracias más sólidas.